Su infancia compartida entre Caracas, Valencia y de nuevo, Caracas; entre padres biológicos y de crianza, hacen de Armando Reverón de por si, una vida muy singular. En su niñez sufre la fiebre tifoidea, qué según algunos, le dejarían secuela para toda su vida.
A los 19 años, se inscribe en
Y un día viaja a España. Es el año 1910. (Leer más)

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